La luz de mi camino
Piedras afiladas, lastre lodoso y neblina espesa, trillo inclinado y vertiginoso.
Pies descalzos, friolentos y débiles. Cuerpo agotado y alma extenuada.
Lluvia pertinaz y pastos espinosos.
Miles de kilómetros recorridos...y otros miles por recorrer.
No me detengo, por más dolor, frío, sudor y sangre, sombras, soledad y maldad.
Sólo busco la luz.
Tu luz.
Lejos o cerca tuyo, que tu luz sea mi luz, la luz de mi camino.
Si esa luz se apaga, que su recuerdo quede en mi retina y me guíe en vida, o quede en mi pensamiento en la muerte y me acompañe para el resto de la eternidad.